La Retreta: Dele Viaje a las memorias
Héctor Jesús Reyes
Ciudadano Josefino
En una de tantas leo una buena noticia en la Teja: Dele Viaje a las memorias, ‘Retreta Navideña de ChepeCletas. Invitado musical: Orquesta Lubín Barahona. ¡Sea parte de la magia y la filmación de la serie web Dele Viaje! Participen de una noche memorable…Se aceptan contribuciones.’
Y aunque no sabía ni que era ChepeCletas ni que era esa serie, sí sabía qué era una retreta. De hecho conocí a mi esposa en una hace ya más de 60 años. Para los jóvenes lectores les cuento que la retreta era un baile que se hacía todos los domingos en algún parque. Al inicio, lo hombres caminaban alrededor del templo en una dirección y las mujeres lo hacían hacia la opuesta. Al toparse las miradas, sabíamos que teníamos la oportunidad de bailar con esta mujer, quizá hasta sería nuestra próxima novia; al fin y al cabo, esta era la finalidad de dicho evento. Algo así como el Facebook que utilizan ahora, sólo que en vivo y a todo color.
Invité emocionado a mi esposa a la retreta en el Parque Morazán. Igual soy curioso y como no tengo televisión, mi nieta me enseñó en su computador la historia de esos muchachos de la serie Dele Viaje. Y como soy enamorado del amor, debo confesar que el personaje que me causó más emoción fue el intrépido Beto.
Era la noche esperada. La música no comenzaba, algunos jovencillos caminaban por ahí, traían sillas y algunas cajas. Los músicos no se veían por ningún lado. Mi esposa insisitió en que llevara mi abrigo. ¡Qué salvada! El viento pegaba fuerte pero al lado de mi mujer y abrigado calentamos hablando y esperábamos tranquilos alrededor del Templo de la Música.
Recordamos historias de muchos lugares, personas, momentos. ¡Qué lindo fue revivir algunas memorias en esos lugares escondidos de Chepe con la mujer que amo! Aquella vez que nos conocimos en la retreta…
Por ahí vi a Beto comiéndose las uñas, parecía ansioso. Los músicos se preparaban. Llegó el primer anuncio, la música en los parlantes y empezamos a pulir el piso del parque, o como decimos popularmente ‘A quemar chancleta.’
Confieso que bailé con mi mujer todas las piezas que tocó la orquesta y a pesar de que disfrutamos como quinceañeros (toda una sopresa para un par de señores de más de ocho décadas), conforme pasaba el tiempo entendía mejor qué era lo que estaba pasando. Jóvenes organizando el evento financiado por donaciones de los que asistíamos. Las alcancías pasaban y todos aportaban. No traíamos mucho dinero pero nos ganó la emoción y ¡todo lo terminamos poniendo!
Estábamos sorprendidos que unos muchachos de menos de 30 años, organizaran esto para que los más viejos bailáramos y pasáramos un buen rato. En el país se siente el esceptisismo y mala actitud, o por lo menos eso parece con tanta corrupción anunciada en los medios. Cerramos el año con más deuda, en especial con el planeta, también hay más desigualdad, más pobreza, prostitución, una mala trocha… Cada día se gradúan menos jóvenes y de los que se gradúan dejan mucho que desear los valores que traen desde su casa. Algunos dicen que vivimos en la era de la información, pero francamente parece más la crisis de la educación.
Y a pesar de lo que parece una inescalable Muralla China, muchos saltan en aventuras intrépidas. Como por ejemplo, rescatar Chepe; motivando a la ciudadanía a reapropiarse de sus espacios. No hablando al respecto sino haciendo eventos para que disfrutemos el proceso. O, como Beto, darle viaje al amor. En el intermedio subió una manta con su grupo de amigos: “Me vale p… si piensan que esto es cursi, Yo AMO a Vale” y junto al músico le dieron una sorpresa a Vale; le hicieron serenata con la canción ‘La Mitad de lo que soy’.
Reflexioné y pensé: Refrescantes pensamientos y acciones entre tanta violencia y agresión. Mi esposa era la más ilusionada, una que otra lágrima brotaba de sus ojos incrédulous y bajaba por su mejilla.
El evento continuaba, la gente no conocía quién era Beto y la sopresa fue doble al enterarse que estábamos siendo parte de una escena única de esta novela cibernauta juvenil. Gritaban, apludían, encendían celulares y algunos encendedores; todos cantábamos. Mi esposa me abrazaba fuerte, sentía su corazón emocionado presionando mi pecho.
Los pasos de los bailarines no cesaron, los muchachos pedían contribuciones, las cajas danzaban al ritmo de las donaciones, “ya casi alcanzamos la meta”.
Pero así como empezó, de repente la música se silenció. El tiempo pasa volando. Y aunque algunos iban saliendo, fue en ese momento que pasó algo inolvidable, un muchacho de camisa roja tomó el micrófono y dijo que Beto había inspirado a que un jóven hiciera una propuesta a su novia. El público boquiabierto esperó al joven pero fue él mismo quien le propuso a su novia matrimonio. Se hincó, le puso el anillo en su dedo y la besó.
Hombres como ese ya no hacen muchos y tan joven… mi corazón saltó, tuve miedo, no sabía si era emoción del amor o a lo mejor un infarto. Mis piernas temblaron y tuve que sentarme. Me hice el fuerte y le tomé la mano a mi esposa para acercarla. Todos los jóvenes se abrazaban entre ellos, cantaban, se felicitaban, reían, lloraban, bailaban con la música de su espíritu.
Respiré aire de esperanza tica y en eso me acordé del anuncio: Dele Viaje a las memorias, Retreta Navideña de ChepeCletas... ¡Sea parte de la magia y filmación de la serie web Dele Viaje! Van a ser parte de una noche memorable…Se aceptan contribuciones.